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¿Qué trucos deben tenerse en cuenta para enfrentar una entrevista de trabajo?

Los procesos de selección de personal son motivo de angustia para muchas personas, permitiendo que los nervios puedan apoderarse hasta del candidato más cualificado. La preparación es un factor decisivo, pero muchas veces no es suficiente. Por suerte, existen multitud de trucos para enfrentar una entrevista de trabajo con éxito y no sucumbir ante la ansiedad

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Aspectos que pueden decidir el resultado de una entrevista

Las fases de selección de personal se caracterizan por diferentes tipos de pruebas para medir muchos aspectos, destacando: la personalidad, la inteligencia emocional, la capacidad cognitiva y las habilidades relacionadas con el puesto. Nunca está de más aprender algunos trucos para una entrevista de trabajo, que nos ayudarán a solventar las contrariedades que puedan surgir a causa de los nervios.

Cuidar la indumentaria y el aspecto físico

Prepararse para una entrevista de trabajo es esencial, lo que incluye cuidar el aspecto físico. La indumentaria correcta puede depender según la empresa y el puesto al que se aspira, pero se recomiendan siempre los tonos neutros. Para dar en el clavo lo ideal es investigar un poco sobre la filosofía de la empresa.

Para una empresa tradicional lo apropiado sería dar una imagen formal, es decir, el traje de toda la vida. En cambio, las empresas informales permiten un look más moderno, aunque eso no significa que el candidato pueda presentarse calzando deportivas y llevando una camiseta.

Prestar atención al lenguaje no verbal

Mucho de lo que se dice en una entrevista de trabajo proviene de la postura, los gestos, el tono de voz, las expresiones y las actitudes. Controlar con naturalidad el lenguaje corporal no es solo posible, sino obligatorio si se desea superar una entrevista laboral.

Algunos consejos elementales para desarrollar un lenguaje corporal son: mantener el contacto visual, evitar movimientos repetitivos, caminar erguido, no cruzar las extremidades, sonreír, mostrar las manos, y un largo etcétera.

También deben eviatarse otros detalles que, aunque no son estrictamente corporales, tampoco son verbales. En este saco pueden incluirse detalles tan diversos como ir acompañado a la entrevista, llegar tarde o demasiado pronto o no apagar el móvil, entre otros muchos.

Cómo enfrentar las preguntas personales

En una selección de personal se realizan preguntas centradas en el aspecto laboral. Éstas varían dependiendo de la empresa, pero ciertas preguntas suelen repetirse en todas las entrevistas de trabajo. Debido a su origen personal, algunas pueden resultar comprometidas para el entrevistado, pero debe responderse en todo momento con sinceridad y siendo uno mismo.

Al menos una pregunta girará en torno a las carencias y puntos fuertes. Enumerar las propias virtudes resulta más fácil que admitir los defectos. En todo caso, una respuesta que equilibre ambos polos sería lo idóneo; deshacerse en alabanzas a uno mismo o machacarse entre defectos no es recomendable. En el caso de los defectos, hay que intentar mostrar los más leves y siempre recalcar que se conocen y se trabaja en su eliminación.

Otra pregunta típica es la que trata sobre los ingresos que se esperan obtener. Aquí hay que ser realistas, y basar las pretensiones en la propia formación y experiencia, en los sueldos que se pagan en el gremio o en la cantidad que cobran los posibles compañeros. Pedir una cifra muy alta podría eliminar al candidato del proceso. Un cifra demasiado baja seguramente no, pero no beneficiaría en nada al posible salario del candidato.

El entrevistador puede interesarse por el último empleo. En principio, no es importante si el cese fue por despido, por fin de contrato o por renuncia; lo importante es decir la verdad sin hablar mal, ni del puesto ni del jefe. La actitud positiva se valora en este tema, sobre todo si se reconocen los errores y se afirma el deseo de mejorar.

Controlar el tiempo y el espacio

Aunque es el entrevistador quien lleva las riendas de la entrevista, el candidato puede integrarse en el proceso analizando todos los elementos a su alcance y adaptándose a ellos. En este sentido, el tiempo invertido en las respuestas puede controlarse en función del lenguaje corporal del entrevistador, que nos dirá si le interesa lo que está escuchando o prefiere pasar a la siguiente pregunta.

Se hace poca referencia al control del espacio en las entrevistas de trabajo, pero es sin duda un asunto fundamental. Para dominar la situación desde el principio es indispensable observar la habitación y analizarla. Esto proporcionará al entrevistado una mejor administración del espacio, lo que reforzará la imagen de seguridad ante el entrevistador.

Usar el espacio como herramienta no tiene por qué limitarse a moverse con soltura o dejar los objetos personales en el lugar adecuado. Echar un vistazo a la habitación puede ser valioso si se encuentra algún elemento con el que crear un vínculo con el entrevistador, ya que conectar afectivamente puede marcar la diferencia.

VIDEO: lo que no debe hacerse jamás en una entrevista de trabajo

Las claves del éxito: preparación, concisión y seguridad

Existen multitud de trucos para enfrentar una entrevista de trabajo, pero la práctica es quizá el detalle más importante dentro de todo el proceso de selección de personal. Practicar repetidamente los pasos de la entrevista permitirá al candidato controlar los nervios, gestionar el tiempo con eficiencia, anticiparse a las preguntas y proyectar una imagen de seguridad evidente.

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