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Pierde su trabajo por culpa de su adicción al sexo

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Las conductas obsesivas no suelen estar bien vistas, a no ser que seas un adicto al trabajo. Algo que, no se sabe muy bien por qué, está bien visto más allá de los problemas sociales y de salud que pueda acarrear. Problemas que son comunes a todas las adicciones ya que al final terminan interfiriendo en todos los aspectos (o destrozándolos) de la vida, especialmente el laboral. Ejemplos tenemos a puñados, como el del sueco Roger Tullgren que se hizo famoso por su adicción al Heavy Metal.

La gente se reía de él, pero al final consiguió una paguita de 400 euros mensuales porque nadie le contrataba por su situación personal. Pero no todas las adicciones son tan artísticas. El que haya visto Nymphomaniac sabrá que hay conductas obsesivas mucho más cercanas al tabú que a la cultura, y que no solo llegan a complicarte la vida en lo laboral. Aunque su historia no llega a los extremos del film de Lars von Trier, Sami Walton sabe muy bien lo que es que te falte tiempo para pasarlo en el catre.

Esta inglesa casi treintañera tiene una manía: acostarse con su novio diez veces diarias. Así, sin guardar festivos ni fines de semana, diez polvetes al día, que a la semana son 70 cópulas y al mes son 280 triquitraques. Pero no es para reírse (aunque Sami lo cuenta con una sonrisa en los labios), no solo porque cualquier especialista consideraría esto un trastorno de la conducta. Es que la pobre Sami ha perdido su trabajo por esta adicción tan mal vista socialmente.

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Parece mentira, pero está peor vista que la adicción al alcohol, y vaya si hay gente que ha sido despedida por esta dependencia. Y aunque esté peor vista, la adicción al sexo puede ser más devastadora aún, como ha ocurrido en el caso de la señorita Walton. En apenas unos años se quedó sin novio, sin dinero, sin amigos y sin trabajo. Solo tiene como apoyo a su actual pareja, que ya nos dirá algún día qué es lo que toma para seguir el ritmo de Sami. Sí, seguro que estás pensando que si es ninfómana tiene que ser promiscua, por lo que seguro que su chico no atiende todas sus necesidades... pues no lo es.

Al principio lo fue, y mucho, pero parece que la relación con James le ha dado la estabilidad suficiente para dejar atrás la promiscuidad y calmar sus pulsiones sexuales desde una cómoda y saludable relación monógama (ey, que conste que esto no es un alegato contra la poligamia). Bueno, también parece que le ha venido muy bien el tratamiento psiquiátrico que está siguiendo, y que esperemos que siga reduciendo sus necesidades sexuales y pueda encontrar un empleo; vale, y también por el pobre James, antes de que los 10 casquetes por día lo lleven a la tumba.

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