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Cómo crear una startup

Las startup son empresas tecnológicas o vinculadas a Internet que se han creado con muy poco capital, pero con una idea genial y fundadores muy capacitados profesionalmente; con la habilidad de crecer rápido en forma exponencial, de manera que al cabo de un par de años se convierten en grandes compañías y sus socios pueden vender total o parcialmente su participación, con excelentes beneficios. Google, Facebook y la misma Microsoft son ejemplos clásicos de este tipo de negocios. En España, un caso típico es Loquo.com, vendida recientemente por sus creadores a Ebay.

El concepto startup no tiene carácter legal, esto es, no debe confundirse con la constitución de empresas en general, sino que es un término comercial, una startup es un proyecto de negocio tecnológico, por lo que crear una startup no significa necesariamente constituir una sociedad con personalidad jurídica, sino generar un producto que pueda ser comercializado con éxito.

Qué hace falta para crearlas

Hay cierta unanimidad de criterios en cuanto a qué elementos son necesarios para crear una startup. Así, es indispensable generar una idea de negocio que sea original y que tenga potencial, proyección y sentido comercial. La gran mayoría de las startup se han creado en el sector de las telecomunicaciones, el software e Internet. Los llamados negocios punto com, esto es, creación de sitios web y portales son un segmento atractivo, que todavía brinda muchas oportunidades de crecimiento. Últimamente han tenido mucho empuje las startups dedicadas a desarrollar aplicaciones para smartphones, con el aditivo de que los fabricantes y comercializadores de estos (como Apple y Google) brindan cierto apoyo técnico a los desarrolladores.

Adicionalmente, las empresas de este tipo que han resultado exitosas han contado con un grupo reducido de fundadores, con conocimientos informáticos o de la tecnología concreta que se quiere desarrollar, capaces de trabajar conjuntamente en forma armónica.

Por último, uno de los aspectos clave de una startup es que pueda funcionar al comienzo con muy pocos gastos. Esta es precisamente una de las ventajas de las startup sobre otros tipos de negocios que requieren, por el contrario, inversiones importantes. Aunque algunos poco conocedores de la materia puedan considerarlo poco serio, la verdad es que la mayoría de las startups se han iniciado desde la casa de alguno de sus fundadores, con el trabajo no remunerado por parte de estos y con pocos equipos. En algunos casos basta con un ordenador, conexión a internet y conocimientos de programación y diseño. Tal ha sido, por ejemplo, el caso de Loquo.com, cuyos socios sólo invirtieron inicialmente en un servidor para almacenar los datos de los avisos clasificados que pubicaba gratuitamente dicho portal.

Adicionalmente, se incurre en ciertos costes manejables, como la reserva de un dominio (esto es, una dirección de internet), que puede costar desde 9 euros al año, y la adquisición de licencias para los programas (software) necesarios para desarrollar la aplicación.

Si luego de varios intentos y de invertir muchas horas de trabajo, los fundadores logran arrancar la actividad comercial, aunque no genere dividendos en ese momento, es la oportunidad de buscar financiación para crecer exponencialmente. En estos casos aparecen los fondos de inversión de riesgo y los “angel investors” que se especializan en aportar recursos a cambio de un porcentaje de participación en el negocio. También es posible beneficiarse de los programas estatales de fomento a los nuevos emprendedores.

Es sólo cuando se llega a esta etapa cuando realmente es necesario realizar trámites legales y burocráticos, como constituir una sociedad (para lo cual hay que reservar un nombre en el Registro Mercantil y otorgar el documento de constitución ante notario), darla de alta ante la Agencia Tributaria y en la Seguridad Social (lo usual es que los fundadores tengan el carácter de trabajadores autónomos) y solicitar la licencia de funcionamiento ante el ayuntamiento respectivo.

Proteger la propiedad intelectual

Durante el proceso de crear una startup y aunque no se haya creado formalmente la empresa como sociedad anónima o limitada, es importante registrar los derechos sobre el producto, que representa precisamente el activo fundamental y básico de las startup. Así, se debe tramitar ante el Registro Español de Patentes y Marcas, la denominación comercial de la empresa, las marcas de los productos y los procesos generados que puedan ser patentados. En el caso de software, si bien no es normalmente patentable, puede registrarse como propiedad intelectual, en este caso ante el Registro de la Propiedad Intelectual, lo cual es un trámite sencillo.

El proceso de registro de una marca no es costoso, aunque sí laborioso. En el caso de patentes, sí puede representar un gasto importante, dependiendo de su complejidad.

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